dimarts, 2 de setembre de 2014






El uso de alzas
El uso de alza en traumatología y podología está muy extendido, con la finalidad de igualar las extremidades inferiores en longitud,  cuando existe una pierna más corta que otra.
La decisión de que una extremidad es más corta que otra se suele tomar con una prueba radiodiagnóstica, una telemetría., es decir una radiografía de extremidad inferior y pelvis, generalmente en carga, sobre una cuadrícula. No deja de ser una prueba bidimensional, que contempla dos planos longitudinal y frontal, sobre los que se realizan los movimientos y desplazamientos de flexo-extensión e inclinación respectivamente, el plano transversal, sobre el que se realiza la rotación, no se evidencia en esta prueba radiológica.
Esto implica que al observar la telemetría, podamos ver diferencias de longitud que nos hagan sospechar de una diferencia de longitud de las extremidades inferiores, pero que si realmente no hemos hecho una valoración manual  del estado articular del paciente nos puede conducir a error en el diagnóstico y en el tratamiento.
Generalmente nos conduce a error cuando hay una asimetría en la rotación, se realiza en el tercer plano que no evidencia la prueba radiodiagnóstica, ya que una asimetría de flexoextensión o inclinación son más evidenciables.
Esto que quiere decir, que por ejemplo la anteversión de un ilíaco nos dará la sensación de que esa pierna es más corta, la rotación interna de una cadera nos dará la sensación de que esa pierna es más larga… En estos casos en los que se suele indicar un alza como tratamiento, se comete generalmente un agravamiento del problema inicial porque lo que hacemos es intentar corregir una diferencia de longitud en un mecanismo de adaptación que ha adoptado la postura del individuo.
Cuando hay una asimetría real, y  la diferencia entre una extremidad y otra es entre 0’5-1 cm (depende de cada caso puede ser incluso de 1´5cm), y es una asimetría de nacimiento, hay que tener en cuenta la edad del individuo. En un niño o adolescente puede  tener sentido poner un alza, pero teniendo en cuenta que está en edad de crecimiento y que esta diferencia puede variar. En una persona adulta normalmente esta diferencia está más que asimilada por la postura, los músculos y  las articulaciones se han adaptado a esta diferencia y poner un alza sin trabajar la estructura puede ocasionar más problemas de los que presente  el individuo en sí.
Por tanto, cuándo está indicada un alza? Un alza está indicada para aquellos casos que por enfermedad o traumatismo ha habido pérdida de masa ósea en alguno de los segmentos de la extremidad inferior o déficit en su crecimiento. El resto de casos hay que cuestionar muy seriamente esta decisión.
 

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